Cruz Roja Libanesa

La educación religiosa en el Líbano: problemas y limitaciones

Escrito por el Dr. Abdul Gani Imad en octubre de 2010.

En el Líbano, los temas referidos a la enseñanza religiosa se remontan a la época otomana. En ese entonces se accedía al conocimiento a través de formas tradicionales y no había diferencia entre lo que denominamos una educación religiosa y una educación no religiosa; o sea, las divisiones de acuerdo a la religión no existían en absoluto. El objetivo principal de esta enseñanza era el de transmitir el conocimiento en forma oral de profesor a alumno. Los eruditos se enorgullecían con los nombres de sus profesores, de quienes habían obtenido licencias en diversas especialidades, como gramática árabe, retórica, lógica, sufismo y otras. Las familias de buen pasar económico enviaban sus hijos a Estambul o ha Al Azhar para estudiar y también para asegurarse un puesto laboral apropiado. La enseñanza no estaba limitada a escuelas específicas en la región de Al Sham. Además de las principales mezquitas de Alepo y Damasco, existían otras importantes escuelas en las provincias, como en Trípoli, Sidón, Jerusalén, Nablus, Alepo, Hamah, Edleb, Baalbeck y Akka. 

 

De todos modos, se puede decir que el sistema escolar, en general, se regularizó en un movimiento de tres dimensiones: la búsqueda del conocimiento, el empleo y la retransmisión del conocimiento. El financiamiento de este movimiento estaba a cargo, en general, de la institución religiosa que, de acuerdo a sus posibilidades, financiaba   escuelas y algunas editoriales. Por ejemplo, las escuelas que enseñaban el Corán proveían los medios para que los niños musulmanes de ciudades y aldeas pudiesen conocer los versos sagrados y también les enseñaban a realizar los rituales de la oración. No obstante, los financiamientos siempre dependieron de la generosidad de individuos. Aunque algunos gobernadores crearon y financiaron escuelas, el destino de varios colegios dependía de las instituciones religiosas. Esto explica el gran deterioro de varias escuelas y el cierre de algunas de ellas en las provincias de Al Sham, incluyendo el Líbano, desde el siglo XVIII. 

Antes del siglo XIX, los centros religiosos, como mezquitas e iglesias, eran centros de enseñanza, por eso el estudio se relacionó con los templos. La autoridad religiosa era el profesor y se enseñaban materias religiosas y otras materias afines a la religión. Los musulmanes continuaban sus estudios en instituciones como Al Najef o Al Azhar. Los cristianos se dirigían a Roma. Pocas escuelas salían del marco de las instituciones religiosas, como las que se crearon en la época de los mamelucos y que pertenecían a los grupos sunitas y chiitas, y algunos centros educativos en conventos de maronitas y romanos católicos, como Ain Waraka y Ain Taraz. Asimismo, se puede decir que los musulmanes de Trípoli, Sidón y Beirut se basaban en los escritos con los cuales se enseñaba a leer y escribir el Corán. En general, y con excepción de lo mencionado, la falta de enseñanza se manifestaba principalmente en las regiones de la montaña.

Al mismo tiempo, el sistema de “Al Mulal”, adoptado por el gobierno otomano, fomentó el control de los religiosos no musulmanes sobre sus fieles. Parece ser que la severidad del sistema “Al Mulal” durante la administración otomana explica la expansión de este fenómeno desde el siglo XVIII, beneficiándose con ello las misiones y congregaciones extranjeras, especialmente en el Líbano.

Las misiones extranjeras en el Líbano: predicar y enseñar.

Las congregaciones y misiones extranjeras se establecieron en Monte Líbano y Beirut y eran, principalmente, europeas (inglesas, italianas, alemanas,..) y americanas. A raíz de esto, Beirut fue el centro de un movimiento cultural y educacional del cual participaron las escuelas cristianas de las misiones extranjeras. Este movimiento llegó a su cumbre con la creación de las siguientes instituciones: el “Instituto Sirio Evangélico” en 1866, la “Universidad Americana” en 1921, la “Universidad de San José” en 1875 y la “Asociación de Beneficencia Islámica (Al Makased)”, en 1878.

Quizás la “Escuela Nacional” -creada por el profesor Butrus Al Bustani en Beirut en 1863-, sea la única escuela privada fundada por un cristiano sin conexión con la política misionera extranjera. Como su nombre sugiere, es una escuela de orientación nacional que no sigue una religión en particular. No obstante, esto no impidió que la escuela brindase un espacio dentro de su programa a la educación religiosa cristiana. Por ejemplo, todos los días se recitaban versículos de la Biblia antes de comenzar las clases, como en las escuelas misioneras. 

La política misionera extranjera incentivaba a que cada grupo religioso cristiano funde sus propias asociaciones y escuelas, siguiendo el ejemplo de las escuelas extranjeras. A raíz de esto, el obispo Gregorio I creó la “Escuela Patriarcal” de los católicos romanos en 1865. El obispo maronita Youssef fundó la escuela “Al Hikma” en 1875. Los ortodoxos romanos fundaron en Achrafieh (Beirut) la escuela “Las Tres Lunas” en 1866 y la escuela “La Flor de la Caridad” en 1880.

Así comenzó el accionar de las misiones extranjeras, en especial las francesas. Los padres jesuitas trasladaron el “Instituto de Teología”, -creado en Gazir en 1846-, a Beirut en 1875, y fue el núcleo alrededor del cual se fundó la Universidad de San José y otras escuelas. Las monjas de San José, provenientes de Marsella, empezaron a fundar en 1846, escuelas, orfanatos y asociaciones de beneficencia, en Beirut y en otras ciudades y aldeas. La Asociación de Monjas Salvadoras de Lyon en 1876, las Monjas de la Sagrada Familia, las Monjas del Buen Pastor y la Asociación Nacional de Monjas,   fundada en 1853, con sede en Bekfaya, crearon instituciones educacionales. 

En 1860 llegó la misión inglesa y fundó escuelas para mujeres y varones, una escuela para la formación de profesores, además de las escuelas de Zahle, Hasbaya y Chamalan. Este mismo año las monjas rusas fundaron un centro en Sidón y luego se trasladaron a Beirut. La misión americana (evangélica) fue la primera en comprender que no sirve la política de predicar directamente en los conventos cerrados y asilados. Por eso, creó escuelas e imprentas y difundió libros y revistas. También fundó el Instituto Sirio Evangélico en 1866.

Algo parecido sucedió en Trípoli. La ciudad ya contaba con la primera misión capuchina llegada en 1629, luego vinieron los jesuitas en 1650 y los azaros en 1783; sus obras se concentraron en misionar y construir conventos. A principios del siglo XIX había unas dieciséis escuelas de misiones extranjeras,   superando las necesidades de la población que era de unas diecisiete mil personas.

En sus escuelas, estas misiones brindaron modernos programas y metodologías educativos. Sus programas incluían una diversidad de materias en cuanto a ciencias, idiomas, matemáticas, historia y geografía. Por otro lado, los programas se actualizaban permanentemente para cumplir con los requisitos de la sociedad, ya que la educación tradicional representada en las rondas religiosas, no cumplía con estos requisitos. 

En las escuelas misioneras, la educación religiosa se daba junto a otras ciencias y materias. Se puede decir que hubo algo parecido a una invasión cultural y educacional que ocurría regularmente bajo oídos y ojos del gobierno otomano.

Las escuelas misioneras estaban dirigidas, en primer lugar, a enmarcar los grupos religiosos cristianos y prepararlos para integrar el sistema capitalista moderno e inmunizarlos como una minoría en Medio Oriente. Se puede señalar que la moderna enseñanza brindada por las misiones y escuelas cristianas privadas controló todo el sistema educativo del Líbano durante largo tiempo. A raíz de esto, muchas familias musulmanas de buen pasar,   príncipes, señores feudales y gobernadores, a partir del siglo XVIII, enviaron sus hijos a estas escuelas, donde muchos de ellos se vieron influenciados por estas enseñanzas; por esa razón, varias familias o partes de ellas se convirtieron al cristianismo. 

Época de regularización y organización (Tanzimat) e intentos de reforma.

En cuanto a la educación, los musulmanes en el Líbano conservaron la forma tradicional hasta mediados del siglo XIX, época conocida como “Tanzimat”. Los puntos más importantes de esta época, en el marco de la educación, son los siguientes:

 

1-    La promulgación de una ley otomana en 1869, asegurando que la educación primaria era gratuita y obligatoria. 

 

2-    La elaboración de la Constitución del año 1876, en donde el Sultan Abdul Hamid II señaló por primera vez la importancia de la educación y la cultura en la sociedad.  Algunos de sus artículos manifestaban que la educación es libre, y todo otomano puede enseñar en forma privada o pública con la condición de aplicar las leyes (artículo 15) y todas las oficinas están bajo la supervisión del Estado.  Se trabajará para que se enseñe lo mismo en todas las regiones otomanas y para que esta educación no interfiera con la enseñanza religiosa de las diferentes creencias (artículo 16). La educación primaria es obligatoria para cada individuo. 

Las ordenanzas y el movimiento de reforma no se debieron a un deseo personal del Sultán sino a una serie de factores sociales y políticos internos del Imperio Otomano, y externos, representados por una serie de derrotas que golpearon profundamente al Estado.  Por esto, se implementaron reformas con una gradual apertura hacia Europa.  No obstante, hubo mucha oposición desde adentro, especialmente de la Alianza de Inkcharia y de los religiosos (como el caso de Salim III), que consiguieron abortar las reformas realizadas. A raíz de esto, se demoraron los movimientos de reforma hasta mediados del siglo XIX. Para ese entonces, el proceso de modernización europea había alcanzado un gran nivel de desarrollo y progreso; el Imperio Otomano, en cambio, había ingresado en una etapa de enfermedad y vejez, siendo incluso denominado como “el hombre enfermo”, y viéndose convertido en un destino de ambiciones e intervenciones políticas, económicas y colonialistas. Por ello, la “Reforma”, para conservar la centralización del Estado y evitar que se derrumbe el imperio, se convirtió en una misión imposible. 

Desde aquí podemos entender el carácter militar de las primeras escuelas que el Estado Otomano creó en la capital y en centros importantes de las provincias. Según el Dr. Abdul Aziz Mohammad Aud, a partir de 1875 se crearon diferentes escuelas militares que preparaban para el ingreso a las grandes escuelas y facultades militares. En la época de Abdul Hamid se fundaron escuelas militares en veintinueve provincias, seis distritos independientes y en varias localidades. En este entonces, las preocupaciones del país otomano estaban en otro lado, no en lo que sucedía en la sociedad civil libanesa ni en los movimientos educacionales, culturales y sus influencias a largo plazo sobre la identidad cultural de esta zona. La reacción otomana ante el gran número de instituciones educacionales de las congregaciones en Beirut, Monte Líbano, Trípoli y Sidón, fue fundar pocas escuelas modernas, entre ellas cuatro para varones y otras cuatro para mujeres, además de la escuela Samtiah (1866), una escuela militar (1877) que se hizo famosa luego de trasladarse a Beirut en 1887, y otras escuelas que creadas por   iniciativas civiles en Beirut y otras ciudades libanesas como Trípoli y Sidón. 

El enfrentamiento cultural y educacional lo sintió,   principalmente, la sociedad civil musulmana. Asimismo, la sociedad musulmana fundó varias instituciones educativas, como la escuela del Príncipe Monzer en 1860, la escuela Alkadiriah y Rawda en 1871 y la escuela del Sheij Abdul Baset Al Unsi en Beirut en 1875.

La más importante de esas escuelas musulmanas es la que se fundó con la creación de la Asociación de Beneficencia Islámica (Al Makased) en Beirut en 1878, en Sidón en 1879 y en Nabatiyeh en 1899. Otras instituciones educativas musulmanas son: el Instituto Otomano Islámico, conocido desde su fundación en 1895 con el nombre de su fundador el Sheij Ahmad Abbas Al Azhari, la Asociación de Beneficencia Musulmana y su rol pionero en la educación moderna para hijos de musulmanes en Trípoli y el norte del Líbano desde el año 1879 y de la cual surgió la Facultad de Educación Islámica, que es altamente reconocida en el mundo árabe y musulmán. 

(Agregamos a este texto que las autoridades otomanas fundaron, en Aabieh, durante el gobierno del Moutasarref Daoud Pacha, la escuela “Daoudiah”,   utilizada por los drusos como centro de educación religiosa en cooperación con Al Azhar. Esta escuela fundada en 1862, todavía existe. Más tarde pasó a llamarse “Dar Al Hikma” en honor a “Dar Al Hikma” (Casa de Sabiduría) fundada por el Califa fatimí, Al-Hakim bi Amr al-Lah, en Egipto en el siglo nueve (año 1004). El Califa Al-Hakim bi Amr al-Lah, es considerado uno de los símbolos religiosos para los drusos. Esta escuela siguió funcionando como escuela laico-religiosa hasta el estallido de la guerra interna en el Líbano. Se reabrió en 2008, como filial de la Universidad Libanesa en la localidad de Aley- Alchajar oeste).   

El resurgimiento islámico en el Líbano:

Se puede decir que en la segunda mitad del siglo XIX resurgieron muchas ciudades en la costa de Al Sham, renaciendo también la vida educativa y religiosa. La raíz de esto fue el movimiento de la población y sus traslados. No obstante, mientras Trípoli todavía mantenía su carácter de provincia y contenía varios distritos, Sidón perdía su carácter de provincia y Beirut se convertía en provincia en el año 1888. El movimiento islámico libanés se dirigía, en general, hacia la iluminación y el resurgimiento. En aquel entonces, se publicó un libro del Sheij Hassan Al Jeser, que era un intento de unir los requisitos de las creencias religiosas sunitas tradicionales y los requisitos de la modernidad. El Sheij Rachid Rada, de la localidad de Al Kalamoun, cerca de Trípoli, fue influenciado por este pensamiento, fue a Egipto para unirse al Sheij Mohammad Abdu y allí creó la revista Al Manar en 1899, que se publicó hasta 1935 y se convirtió en la revista musulmana más importante  del mundo. 

En Beirut también hubo movimientos de resurgimiento educacional.  Los eruditos musulmanes de Beirut, liderados por el Sheij Abdul Kader Kabbani, quisieron acercarse a la educación en forma directa, esto es, diferente a la forma que adoptada por la escuela de Al Jeser en Trípoli. Quisieron realizar un resurgimiento en cuanto al área de educación civil pública y tenían como modelos a seguir las misiones y congregaciones cristianas, pero con el objetivo de conservar la identidad musulmana, en general.

Así, y con la creación de la entidad libanesa en 1920, había dos tipos de acercamientos musulmanes hacia la educación: 1- El resurgimiento religioso reformista, en los sistemas de Mohammad Abdu y El Jeser, unificados por Mohammad Rachid Rada. 2- El resurgimiento educacional civil liderado por la Asociación .de Beneficencia Islámica (Al Makased) y la escuela del Sheij Ahmad Abbas Al Azhari.  Estos dos resurgimientos tenían a Egipto como modelo. 

Con el resurgimiento de la entidad del Líbano, Beirut se declaró la capital en donde se concentraban nuevas instituciones religiosas. Además, se creó el puesto del Mefti de la República, con desempeño a nivel nacional, además de sus funciones religiosas y simbólicas. Dichas funciones fueron desarrolladas y ordenadas a través del decreto número dieciocho que les otorga a los musulmanes el derecho de ser representados en el gobierno a través del Mefti. Además, a través del Mefti y Dar Al Fatwa, se le otorgaron a los musulmanes varios derechos en cuanto a libertad de culto,   libertad de educación religiosa y asuntos del código civil.  También se empezó a trabajar en la creación de un organismo religioso competente integrado por profesores y jueces. En 1933 se creó una facultad de la religión musulmana, una institución religiosa donde se gradúan los oradores y profesores de las mezquitas. De esta escuela surgieron los primeros jueces. Desde los años treinta del siglo pasado, la escuela Al Azhar empezó a enviar una comitiva, conformada, al principio, por siete especialistas religiosos y después, en los años sesenta del siglo pasado, por cuarenta especialistas. Al Azhar empezó a reconocer la Facultad de Religión de Beirut y aceptaba a los alumnos libaneses que deseaban continuar sus estudios allí. Los interesados buscaban obtener el título de estudios superiores en una de las tres facultades de Al Azhar: la facultad de Al Sharia, la de idioma árabe y la de las leyes de la religión. Luego, los graduados ocupan los puestos de jueces religiosos y Mefti de la República.  El Sheij Hassan Khaled fue el primer Mefti de la República graduado en Al Azhar. Desde la década de los cincuenta del siglo pasado, los eruditos de Al Azhar empezaron a especializarse en las leyes religiosas. En el ámbito chiita se creó la Asociación de Beneficencia Islámica en Beirut en 1927 y la Facultad de Jaafar en Tiro en los años cincuenta con el auspicio del Imam Abdul Hussein Charafeddine y la Asociación de Beneficencia en 1977. 

Las cosas cambiaron luego de la salida de los otomanos y el inicio del protectorado francés en el Líbano. La responsabilidad de la enseñanza religiosa pasó a estar a cargo de los departamentos religiosos de las distintas creencias en el Líbano. Con la creación de la Constitución Libanesa el 23 de mayo de 1926, las cosas se aclararon un poco. La Constitución establece en su artículo diez que “La enseñanza es libre y no se puede interferir con los derechos de las creencias religiosas en crear sus propias escuelas…”. El articulo nueve señala: “la libertad de culto es absoluta y el Estado respeta todas las religiones y garantiza la libertad de llevar a cabo rituales religiosos, también garantiza a los civiles de todas las creencias religiosas el respeto al código civil de cada religión y a los interés religiosos”.   

En 1936 se promulgó la ley 7962 que establece otorgar asuetos oficiales a las escuelas del Corán y los libros religiosos con la condición que presenten sus papeles que acreditan sus funciones como tal. 

Las creencias del Islam se enseñaban a través del Corán, mientras que las creencias cristianas se enseñaban a través de la Biblia. La metodología de enseñanza se puede resumir de la siguiente manera:

1-    Los sunitas adoptaban la metodología de memorizar las letras y las palabras y memorizar el Corán, además de enseñar la historia musulmana y la vida del profeta. 

 

2-    Los chiitas adoptaban la misma metodología que los sunitas y agregaban enseñanzas sobre la vida de los doce imames.

 

3-    Los drusos no estudiaban la religión hasta que cumplían cuarenta años y se convertían en “Ukalaa”, por eso en las escuelas se enseñaban solamente materias de ética y de la vida de los profetas.

 

4-    Los católicos (maronitas, romanos, latinos, armenios, sirianos) explicaban el cristianismo como doctrina, luego que el alumno estudiaba la correcta lectura de la Biblia y la vida de Jesús Cristo, asimismo el estudio estaba acompañado por algunos rituales religiosos en las iglesias. 

 

5-    Los ortodoxos concentraban sus enseñanzas en los rituales de la religión y en la vida de los santos. 

 

6-    Los protestantes y los evangélicos adoptaban la metodología de memorizar partes del Antiguo y el Nuevo Testamento y analizaban los dichos de Jesús Cristo de acuerdo a sus convicciones. 

A pesar de todo esto, el gobierno del Protectorado Francés buscaba alejar los asuntos religiosos de las metodologías de estudio. Esta política hizo que la educación religiosa quedase confinada principalmente a la familia.

La etapa pos independencia:

Está claro que la Constitución libanesa otorgó derechos inalienables a las religiones en cuanto a educación y a temas del código civil. La Constitución garantizó estos derechos en textos que no pueden ser modificados a no ser a través de un quórum constitucional que es casi imposible que suceda en el Líbano. El retiro del Estado del escenario de la educación, posibilitó que las instituciones religiosas llenasen este vacío; así, tanto individuos como asociaciones islámicas sunitas y chiitas y asociaciones cristianas duplicaron sus esfuerzos para expandir sus áreas de influencia, proteger sus congregaciones y conservar las enseñanzas criando a los niños dentro de esta modalidad educativa.   

La creación de instituciones educacionales privadas, islámicas o cristianas en el Líbano, no significaba que ellas no estuviesen expuestas al monitoreo del gobierno. Tampoco significaba que la educación estuviese en manos de las creencias religiosas y del sector privado del Líbano. El tema es que,luego de la independencia, la educación oficial no podía cubrir todas las aldeas  y ciudades libanesas.  Asimismo, la enseñanza religiosa no era considerada obligatoria en las metodologías de las escuelas del gobierno. La enseñanza religiosa en escuelas que incluyen a alumnos de distintas creencias podría causar problemas e incitar adversidades.  Asimismo, también habría que separar a los alumnos de acuerdo a sus creencias religiosas durante las clases de religión, siendo este tema muy complicado en una sociedad tan diversa.  Por eso, se les otorgó a las instituciones religiosas la misión de enseñar religión. 

A pesar de esto, había un poco de confusión en lo que concierne a la educación religiosa en las escuelas públicas. El decreto (14.528), publicado el 23/5/1970, no menciona la educación religiosa dentro de las materias de la etapa intermedia. El decreto (2151) publicado el 16/11/1971, no le otorga a la etapa primaria una hora de enseñanza religiosa. Este decreto permaneció vigente hasta su modificación -luego de varias oposiciones- a través de una circular de ministros, que no poseía la fuerza de un decreto, fechada el 21/12/1973. La misma confusión también estaba presente en la etapa de la secundaria.

Por todo esto, los distintos grupos religiosos del Líbano se sintieron responsables por la enseñanza religiosa.  Así, fomentaron el rol de sus instituciones para que estén preparadas y equipadas para brindar educación religiosa. 

La educación pública y privada en el Líbano:

La enseñanza en el Líbano se divide en dos sectores: privado y público. La educación privada -en la etapa primaria- se divide en gratuita y no gratuita. En las escuelas que no son gratuitas los padres pagan la cuota sus hijos sin ayuda del Estado, a no ser en el caso de los empleados que obtienen becas de educación para sus hijos. En las escuelas gratuitas, los padres abonan sumas simbólicas, y el Estado abona una suma determinada para la administración de esos colegios de acuerdo al número de alumnos. Muchos grupos religiosos del Líbano, y hasta varias instituciones laicas, e incluso individuos, buscaron fundar estas escuelas con el fin de recibir ayuda del gobierno. La situación en el Líbano no es única en su tipo con este sistema, ya que varios países europeos proveen ayudas similares, a pesar de ser laicas y no reconocer las distintas religiones. En conclusión, alrededor de dos tercios de los alumnos están inscriptos en escuelas privadas y más de la mitad de las instituciones educacionales están administradas por el sector civil y los distintos grupos religiosos.

La enseñanza religiosa en el marco de la nueva estructura educacional:

En el Documento de Acuerdo Nacional publicado el 22/10/1989, que se emitió en Taef, Arabia Saudita, que fue aprobado por la Cámara de Diputados en el Líbano el 15/11/1989, el cual ingresó al Líbano en una nueva etapa de composición política, se aseguraron varias reformas y modificaciones en el sistema político libanés. El artículo tres del párrafo (B) de este documento, reafirmó la necesidad de armonía entre la religión y el Estado, y el derecho de los líderes de los grupos religiosos libaneses a referirse al consejo constitucional por cualquier asunto relacionado al código civil, la libertad de culto, la práctica de rituales y la libertad de educación religiosa.

El nuevo plan de resurgimiento educacional  del Líbano, en 1996, en el cual se modernizaron y reformaron las metodologías en todas las etapas de la educación -que en la práctica se considera el primer paso importante en la metodología de enseñanza libanesa desde la independencia-, aseguró que “la mirada de los libaneses al significado de la existencia nace principalmente de las religiones y del patrimonio espiritual  representado por las religiones monoteístas, este es  un valioso patrimonio que se debe proteger y fomentar.

No obstante, la nueva estructura educacional elaborada para alcanzar estos objetivos y las políticas públicas educativas no reflejaron lo que apuntaba el plan; esto se vio a través de:

-       La falta de un texto en la estructura educativa que indique que la educación religiosa es obligatoria en las escuelas públicas.

 

-       La falta de una agenda de horarios de educación religiosa, similar a la de las otras materias.

Esto encontró mucha oposición en los ámbitos educacionales musulmanes y cristianos lo que llevó a que el Ministerio de Educación introdujera la materia en la carga horaria escolar en forma opcional y no obligatoria.

No obstante, debido a la gran oposición de religiosos y de muchas otras personas, el gobierno se vio obligado a retirar su decisión a través de una Resolución de la Cámara de Ministros de fecha 10/11/1999, que decía: “la educación religiosa en las etapas de la educación pública pre universitaria posee una carga horaria semanal similar a los horarios de enseñanza de artes y actividades diversas, como establece el decreto 20.227 de fecha 8/5/1997”.

De todos modos, esta disposición quedó sujeta a la decisión de los directores de las escuelas. La materia Educación Religiosa se convirtió en una materia opcional, y el director le otorgaba la importancia que consideraba apropiada de acuerdo a la agenda de la distribución horaria de todas las materias, por un lado, y por el otro lado dependiendo de su deseo personal y consideraciones particulares. Esto causó algunos problemas y presiones entre instituciones religiosas y consejos de padres por un lado, y algunas administraciones escolares por el otro.  

La educación religiosa islámica en las escuelas públicas:

Universidad Islamica en TiroEn cada escuela pública, la institución religiosa a la cual pertenece la mayoría de los alumnos, es la que está a cargo de supervisar la educación religiosa. Por ejemplo, si la mayoría de los alumnos pertenecen al grupo sunita, las instituciones islámicas sunitas son las responsables de supervisar la educación religiosa. Así es el caso para todas las creencias religiosas.

Las instituciones islámicas sunitas, a causa de sus limitados recursos, están enfrentando muchos problemas relacionados a la educación religiosa, como:

-       No poder cubrir un gran número de escuelas públicas a causa de sus limitados recursos.

 

-       La falta de una administración especializada que se haga cargo de la elección de los métodos, elaboración de los libros y la designación de los profesores, además de la supervisión.

 

-       La desmejora del nivel de los profesores de educación religiosa ya que no se dedican suficientemente a esta profesión, debido a que es una ocupación inestable, lo que genera falta de interés en ella.

 

En una encuesta presentada por las instituciones religiosas sunitas se señaló que estas instituciones cubren trescientas dieciocho escuelas, lo que representa mucho menos que el 50% de las escuelas públicas. En Akkar la institución sunita cubre treinta y seis escuelas, en Trípoli ciento treinta y seis, en Beirut cincuenta y ocho y en Sidón dieciocho. Existen lugares que carecen de educación religiosa como en Hasbaia, Jbeil y Betroun. Asimismo, muchos directores de escuelas secundarias públicas no otorgan la hora de educación religiosa, con la excusa que ya son muchas materias para el alumno. Por otro lado, varias escuelas enseñan de lunes a viernes y permanecen cerradas sábados y domingos, lo que interfiere con el rezo del viernes de los musulmanes.  El hecho de que haya clases los viernes no le permite al alumno ir a la mezquita a rezar. Las escuelas sostienen un descanso de dos días seguidos porque resulta conveniente para los profesores que vienen de afuera de la región.  Los religiosos alegan que esta situación es contradictoria con el contenido de la educación religiosa, y manifiestan: “cómo le enseñamos al alumno a rezar y luego impedimos que rece el viernes en la mezquita?

Existen varios problemas en lo que concierne a la educación religiosa en las escuelas, como los siguientes:

 

-       El hecho de que la materia de educación religiosa no sea obligatoria deja este tema sujeto a la decisión de los directores de las escuelas. Algunos directores cancelan esta materia y otros la adoptan.

 

-       La personalidad del profesor, sus aptitudes científicas y culturales y la importancia de que esté actualizado.

 

-       La falta de supervisión por parte de la dirección de los colegios a las actividades del profesor de educación religiosa, ya que el director   considera que no tiene ninguna relación con el profesor de religión.

 

-       Falta de supervisión por parte de la dirección de las instituciones religiosas musulmanas, aunque sean las responsables de dicha supervisión y de la designación del profesor; además son las que les pagan el sueldo.

 

-       La inestabilidad laboral de los profesores de educación religiosa los lleva a una falta de compromiso, ya que ellos cobran por hora, equivaliendo a un cuarto de lo que cobran los profesores de las otras matrerías, que poseen un contrato con el Estado o con una escuela privada.

 

-       La inexistencia de un programa educativo claro y específico por parte de las instituciones religiosas, en donde se deja total libertad al profesor para elegir, para sus alumnos, entre todos los libros que se encuentran en el mercado. 

En lo que concierne el grupo religioso chiita, las cosas parecen estar más organizadas en cuanto al número de escuelas cubiertas y al nivel de los profesores. No obstante, el logro más importante es el referido al contenido de la materia Educación Religiosa, elaborado por la Comisión de Educación Religiosa que pertenece al Consejo Superior Chiita. Dicho Consejo es el responsable de ordenar los asuntos de este grupo religioso de acuerdo a la ley 72/67 de fecha 19/12/1967.

En realidad, ningún grupo religioso en el Líbano elaboró una metodología de enseñanza religiosa con objetivos claros y específicos. Hay libros de enseñanza religiosa sin programas de estudio.  En el Líbano hay una gran diversidad de grupos religiosos y también de metodologías de educación religiosa, incluso dentro de los mismos grupos. Cada autor en cada libro parte desde lo que sabe. En general, los libros no tienen en cuenta los niveles y capacidades de los alumnos o lo que ellos están estudiando paralelamente en otras materias. Por otro lado, estos libros no adoptan los recursos tecnológicos disponibles en la actualidad, lo que hace que la educación religiosa sea algo extraño para el alumno y como un “intruso” en la vida escolar.

No obstante, el Consejo Superior Musulmán Chiita ha avanzado mucho en la elaboración de un programa experimental de estudios de la materia Educación Religiosa y en la elaboración de libros para profesores y alumnos. A partir de 1990 se probó usar los libros de este Consejo en los niveles primario e intermedio. Cabe mencionar que el Consejo busca constantemente actualizar estos libros así como la metodología de estudio y enseñanza.  Se demostró que esto constituyó un paso importante en este ámbito. No obstante, en la actualidad, en las escuelas supervisadas por el Consejo Superior Musulmán Chiita todavía se adoptan metodologías antiguas y libros editados en los años cincuenta del siglo pasado.

En las escuelas donde se utilizaron estos libros, a las cuales concurre alrededor de dos tercios del alumnado libanés, se enseña la religión musulmana solamente en las escuelas musulmanas.  A partir de la década del setenta del siglo pasado distintas corrientes islámicas empezaron a crear más escuelas. El grupo musulmán sunita fundó varias escuelas en muchas localidades del Líbano a través de la Asociación de la Educación Islámica bajo el nombre las “Escuelas de la Fe”.  Por otro lado, fue muy destacada la fundación de escuelas por parte del grupo chiita que coincidió con el éxito de la revolución iraní y el crecimiento del fenómeno de Hizbollah en el Líbano. Las instituciones pertenecientes a Hizbollah fundaron varias escuelas, al igual que el movimiento chiita “Amal”.  

Por otro lado, en la década del ochenta del siglo pasado, se fundaron varias escuelas dedicadas a la enseñanza religiosa musulmana, especialmente en el sur del Líbano y en la región del Bekaa. Antes, los alumnos que querían especializarse en religión debían viajar a otros países para realizar estudios superiores. En la actualidad, en el Líbano, existen escuelas de estudios superiores de los grupos sunitas y chiitas.   

En 1996 se realizó un congreso sobre educación islámica y sus recomendaciones fueron aprobadas por varias instituciones sunitas y chiitas. De estas recomendaciones surge que la educación religiosa debe ser obligatoria en las escuelas y poseer dos cargas horarias semanales en todas las escuelas públicas y en las que se utilizaron los libros mencionados, y en todas las etapas escolares. Otra recomendación del congreso fue considerar esta materia como principal y como siendo parte del cuaderno de notas del alumno. Además, el congreso solicitó al Ministerio de Educación que se comprometa a elaborar un libro unificado para la enseñanza religiosa musulmana. 

La enseñanza religiosa cristiana y sus limitaciones:

La educación religiosa cristiana posee prestigiosas tradiciones a nivel educacional, ya que la iglesia maronita posee alrededor de ciento cuarenta y un instituciones dedicadas a la educación, entre ellas ciento veinte escuelas primarias, intermedias y secundarias, diecisiete escuelas técnicas y cuatro  grandes universidades en el Líbano. Además, la iglesia maronita posee cuarenta y nueve escuelas privadas gratuitas. Esta iglesia contribuyó en el año escolar 1995-1996 en la educación de 78.786 alumnos, o sea alrededor de 14% del total de los alumnos libaneses del sector privado.

Asimismo, la iglesia maronita del Líbano posee cuatro universidades: Universidad de Espíritu Santo-Kaslik, Facultad de Derecho “Al Hikma”, Universidad de la Sra. Loaiza y Universidad de los Padres Alantonaan. Alrededor de seis mil alumnos concurren a estas instituciones de educación superior maronita.

La iglesia ortodoxa posee veintidós instituciones educacionales (estadísticas de 2000). La mayoría de sus escuelas primarias son gratuitas y posee diecisiete escuelas, tres institutos técnicos y dos universidades, la de Balamand y la Libanesa de Artes Plásticas. Estas universidades albergan a más de dos mil alumnos. La Universidad Balamand es considerada una de las más destacadas del Líbano.

Se elaboró un libro unificado para la enseñanza religiosa en las escuelas católicas. Las escuelas ortodoxas hicieron lo mismo. Asimismo, los profesores que pertenecen a la iglesia concurren periódicamente a encuentros de capacitación y actualización.

No cabe duda que la educación cristiana está más ordenada y disciplinada en comparación con otros grupos religiosos. La organización de la Iglesia Católica, Maronita y Ortodoxa en el Líbano, en cuanto a educación, es muy superior a la de las otras creencias religiosas.

El libro de la educación religiosa: el contenido:

Los libros sobre educación religiosa que se adoptan en las escuelas fueron elaborados por varios autores y por el Ministerio de Educación. Estos libros adoptan una postura neutral en este asunto y abarcan todos los años escolares y todas las religiones.

Los libros sobre la educación escolar musulmana:

La serie se denomina: “El Islam es nuestro mensaje”. Estos son los libros más difundidos en las escuelas del Líbano sobre el Islam, y constituyen una serie completa desde el jardín de infantes hasta el último año del secundario. La serie incluye libros de diferentes autores y publicados por varias instituciones musulmanas.

Los libros sobre la educación religiosa cristiana en las escuelas:

Hay varias series de libros como por ejemplo “Jesús es nuestro camino”, elaborado por el Centro de Educación Religiosa de la Asociación de Monjas del Corazón   para la etapa primaria e intermedia y la serie “la Enseñanza Religiosa Ortodoxa” para la etapa primaria. Hay además muchas otras series elaboradas y publicadas por otras instituciones cristianas.

La concentración en el ser religioso:

El objetivo de muchos de los libros de educación religiosa es enseñar la religión a personas que ya pertenecen a esta fe. No obstante, algunos de estos libros son muy cerrados a personas de otras creencias religiosas.

Concentración en la ética:

Se destaca el importante rol de la religión en la formación de la ética, ya que constituye una parte inalienable de la religión.

La enseñanza de la doctrina religiosa:

En algunos de estos libros se concentra mucho en la doctrina de la religión, y por eso se conviértete la doctrina en algo sólido y firme y absolutamente contradictorio a otras doctrinas.

La enseñanza a través de la memorización:

La mayoría de estos libros coinciden en enseñar los principios y pilares de la religión a través de la memorización.

Registros sobre la educación religiosa:

Existe un debate en el Líbano entre los que están a favor y los que están en contra de la educación religiosa en las escuelas.  Los que están a favor, sostienen que la educación religiosa es importante para ayudar a madurar y concientizar al ser humano, a través de la convivencia con la ética y la moral de las religiones. Ellos manifiestan que no se puede separar la educación religiosa de la educación escolar, ya que la escuela contribuye en preparar al ser humano, lo que constituye una de las principales misiones de la religión.  Asimismo, ellos creen que la materia educación religiosa no puede ser reemplazada por ninguna otra materia de ética o de moral.  Ellos insisten en la importancia de la religión en las escuelas. No obstante, manifiestan que la metodología de la enseñanza religiosa se debe modernizar, actualizar y mejorar en cuanto a la forma y el contenido, especialmente en cuanto a la preparación de los profesores y a la actualización de contenidos, como los estudios de otras creencias religiosas.

En el marco de elaborar un solo libro para la educación religiosa, los que están a favor de la educación ven que esto es imposible y que es algo que no es afín con el objetivo de la enseñanza religiosa. Pero no están todos en contra de tener un solo libro para cada religión.

Asimismo, existen algunas personas que creen que no debe existir la enseñanza religiosa en las escuelas. Ellos sostienen que la religión se debe enseñar únicamente en las mezquitas, iglesias e instituciones de la religión. Ellos creen que la enseñanza religiosa en las escuelas está en contra de la libertad intelectual de los que no desean esa educación, y esto constituye una violación a los derechos dictados por la Constitución libanesa. Ellos ven que se puede educar al alumno religiosamente a través del estudio de historia o de materias sobre civilizaciones. Además, se puede enseñar la moral y la ética con la materia de ética civil.  Ellos también alegan que en la mayoría de las escuelas del Líbano, especialmente en Beirut, coexisten alumnos de distintas creencias religiosas, y enseñar una religión u otra es una señal de discriminación y división.

Conclusión:

La enseñanza religiosa en un país tan diverso en creencias religiosas como el Líbano, constituye un gran dilema educacional. No hay duda que la cultura religiosa es importante para toda educación contemporánea. La religión también es un fenómeno social que se puede observar en varios ejemplos y formas en la sociedad, incluso cuando la fe disminuye. La pregunta es: qué tipo de educación religiosa necesita una sociedad diversa en religiones y creencias? Qué sucede con la identidad nacional en este caso? Como se hace para que la educación religiosa no se transforme en una guerra fría entre las distintas creencias? Se debe contestar a estas preguntas desde un punto de vista nuevo y distinto al punto de vista tradicional y al que limita el rol de la religión a la casa, la mezquita o la iglesia.  Este acercamiento debe abrir otras dimensiones con el fin de obtener una nueva visión de la educación religiosa en una sociedad diversa, cuyos pilares son la tolerancia, el amor, la aceptación del otro y el respeto hacia su privacidad y valores.

En el Líbano existe un deseo histórico firme y seguro de todas las creencias religiosas de enseñar su fe a sus miembros. Asimismo, también se debe discutir el nivel de organización y experiencia de cada grupo religioso así como la intervención del Estado.  Este tema todavía está abierto a debate entre los que están a favor y los que están en contra de la educación religiosa en las escuelas y de la enseñanza a través de un libro unificado para hacer conocer los valores religiosos en común, lejos de las religiones y creencias para que la escuela pública sea lo que une a todos los libaneses por igual. Este es un debate que aún no se cerró.